El desempeño de la energía, la minería y el agro contrasta con las dificultades de la industria y el comercio y marca un cambio en la estructura productiva del país.
Por Miguel Ángel Rouco
No se trata de una secuela de una comedia, sino de cómo se refleja la realidad económica en un ambiente perturbado por el ruido ensordecedor de profundos lobbies criollos que vuelven a hacer de las suyas, tratando de enmendar errores y hacerles pagar al resto de la sociedad.
El ruidoso lobby financiero, tratando de solidarizar los costos del endeudamiento de parte de la sociedad bajo la figura de «rescate solidario», no es otra cosa que corregir errores propios y trasladar los costos a la sociedad.
En efecto, como dijo el presidente Javier Milei, los problemas derivados del endeudamiento de parte de la sociedad con el sector financiero son un problema entre privados y el Estado y, por ende, el resto de la sociedad nada tiene que hacer entre ellos.
La irresponsabilidad de los bancos a la hora de otorgar créditos a personas que no estaban en condiciones de acceder a ellos es un asunto que excede la responsabilidad del Estado y mucho menos es consecuencia del plan económico.
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En otros términos, si un banco otorgó una tarjeta de crédito a una persona que no estaba en condiciones económicas y financieras de ser sujeto crediticio, luego usó esa tarjeta de manera discrecional y más tarde no pudo pagar esos gastos, la responsabilidad por el impago debe ser compartida por el banco y el cliente y no debe extenderse al resto de la sociedad.
A diferencia de otras épocas, el nivel de actividad actual es genuino y, si bien no es lo suficientemente vigoroso como muchos pueden desear, es, ante todo, robusto y sólido.
Los románticos de la inflación insisten en culpar al plan económico actual por la falta de consumo y actividad económica. Nada más lejos de la realidad.
Durante la gestión de Cristina Fernández, y con Amado Boudou y Axel Kicillof como ministros de Economía, la confiscación de la propiedad privada y la utilización de las reservas sostuvieron un consumo y una actividad económica ficticia.
En esos períodos de crecimiento transitorio se aplicaron políticas insostenibles de estímulo al consumo mediante el impulso fiscal con financiamiento monetario y deterioro patrimonial, tales como la pérdida de reservas internacionales o la estatización de las AFJP que, sumado a rígidos controles cambiarios, rápidamente reflejaron fuertes desequilibrios macroeconómicos.
En contraste, esta etapa de expansión económica está basada en fundamentos sólidos, generando desde el inicio una significativa expansión de las exportaciones, sin desequilibrios fiscales, monetarios ni externos, acompañada de una normalización de precios relativos, traccionando el incremento de los ingresos que, finalmente, se traduce en un mayor consumo privado.
De esta manera, se ha invertido la causalidad de la relación entre el crecimiento económico y el consumo, lo cual auspicia un proceso virtuoso de expansión y desarrollo.
Ahora, entre los sectores más dinámicos en el segundo trimestre, continuaron destacándose la explotación de minas y canteras, en especial la producción de petróleo y gas, el agro y la intermediación financiera, que vienen liderando la economía desde comienzos de 2024.
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Transporte y comunicaciones también fue en parte impulsado por el dinamismo de los sectores primarios. En el bimestre abril-mayo de 2026, la construcción interrumpió la tendencia negativa que venía evidenciando.
El caso de la energía es tan paradigmático de la nueva economía argentina que escapa a la imaginación. La producción de petróleo ha mostrado un salto significativo a partir de la baja de la inflación.
La Argentina ya produce más de 910.000 barriles diarios de crudo, lo que la acerca al «top ten» de los principales países del mundo y podría aportar el 1,1% de la producción mundial de petróleo en 2026.
La producción nacional creció en junio 17,2% en términos interanuales, impulsada por el récord histórico de Neuquén, que trepó a casi 650.000 barriles diarios.
Lo que pasa en Neuquén se extiende a numerosas localidades del interior del país, y lo que puede pasar con la minería y el agro es muy alentador.
Otro dato. El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, acaba de firmar un acuerdo histórico con la empresa minera Vicuña Corporation, mediante el cual la compañía aportará 250 millones de dólares no reembolsables para obras viales, hídricas y de saneamiento en la provincia, años antes de iniciar la producción de cobre.
San Juan puede convertirse en un caso similar al de Neuquén.
Sin embargo, a escasos 450 kilómetros de la capital sanjuanina, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, dijo que si el peronismo gana las próximas elecciones presidenciales, va a revisar absolutamente todo lo dispuesto por el presidente Milei y advirtió: «Hay que avisarles a los inversores, el peronismo va a revisar absolutamente todo. Lo que sea necesario nacionalizar, lo vamos a nacionalizar. Lo que sea necesario expropiar, vamos a expropiar».
La Rioja es una de las provincias más pobres del país. Con una población de menos de 400.000 habitantes y una superficie de unos 90.000 kilómetros cuadrados, tiene un PBI per cápita de apenas 17.000 dólares.
Las diferencias son notorias y luego los románticos de la inflación confunden todo para generar caos.
Con menos de 100.000 kilómetros cuadrados y una población de unos 800.000 habitantes, el PBI per cápita de Neuquén voló y se ubica a la altura de naciones europeas.
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Neuquén se ubica segunda a nivel nacional por su PBI per cápita, detrás de la Ciudad de Buenos Aires. Impulsado por el desarrollo hidrocarburífero de Vaca Muerta, su producto bruto geográfico por habitante creció fuertemente hasta alcanzar niveles comparables con economías desarrolladas como las de Alemania o Estados Unidos, con casi 40.000 dólares por habitante.
Del otro lado, los sectores que mostraron caídas son Industria y Comercio, afectando a los principales centros urbanos y, en especial, al Conurbano bonaerense, donde el descontento con el programa económico muestra más énfasis.
Lo que ocurre es que estos dos sectores fueron los más afectados por el proceso de cambio estructural de la economía argentina, porque ya no se ajusta más vía precios y ahora hay que ajustar en la estructura de costos, que está fuertemente afectada, tanto en la industria como en el comercio, por la enorme presión fiscal provincial y municipal que hunde a esas actividades.
Si el GBA está mal y el resto del país aumenta su actividad económica, no es por culpa del plan económico sino por la irresponsabilidad del gobierno bonaerense y los barones del Conurbano.
¿Para pensar, no?
